POEMA DEL HIJO

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA

(In Memoriam)

 

Azoramiento. Tu rubor me señala anuncio y viaje.

Una palabra erguida nueva y alta como mástil,

o aguda y luminosa como flecha en camino.

 

Y argüimos, si sus ojos serán de mar

o de selva o de selva y de mar.

 

Tallo y raíz

-palabra de la tierra dolorosa-

serán en ti la flor, la luz, el aire.

 

Te presentimos como un gajo de sueño en noche larga.

En el ignoto sino de la entraña

la vida irá tejiendo el viaje de tus ojos.

 

El río azul, el árbol verde, y la nube de cobre,

y el camino que vive los afanes

huidizos del espíritu, van entrando en

los ojos de tu madre y llegan hasta ti.

 

Esperaré temblando por el signo que dibuje tu hora.

 

Me haré muy pequeñito para caber en ella,

en tu primer palabra. Para no perder nada de tu ruta

y untarme en tu sonido y comprender tu sino oculto, musical y luminoso.

 

De claridad haré palabras para tí, para la fresca acogida de tus silencios.

 

Me llenaré de paz y de caminos jóvenes sin polvo y sin cansancio,

con árboles de verde niño y con nubes azules de presente alborozo

Mi fuerza en su expresión humilde de ternura, por encontrar tus voces iniciales.

Te haré crecer junto a palabras mágicas.

 

En el agua de un cuento se mecerán tus barcos de papel.

Tus dedos rodaran el surco de las ágatas de un verso por los mapas.