XANTOLO

Por Miguel Ángel Flores Rodríguez.

Era como la quinta vez que el cura mandaba a traer al gobernador de indios, enojado, molesto, con el rostro rojo de la ira y a punto de reventar le volvió a preguntar:
-Entonces, a ver dime, ¿Cuál es la fiesta que celebramos?
-Chantolo,
Le contestó Jacinto.
El cura apretó los puños y a punto de explotar le gritó casi en los oídos.
– ¡No!, ¡chantolo no! ¡Que no y mil veces nooo!
Se levantó y rodeó amenazante al indio que extrañamente conservaba la calma.
-Mira.
Le dijo procurando conservarse ecuánime.
-Te lo voy a decir otra vez para que se lo digas a tu gente
Debes entender que ya pasó el tiempo de la gentilidad, hque estamos aquí para lograr su salvación, y la fiesta que celebramos es en honor a todos los que murieron en santidad y que nuestra santa madre iglesia los recuerda con la festividad de Sancta Sanctorum.
¿Lo comprendiste pedazo de animal?
Te lo voy a repetir para que me lo digas.
Ah, pero como te equivoques te doy otra vez con el garrote.
-Si” pagrecito”.
Contestó Jacinto.
-A ver di conmigo:
-Sancta Sanctorum.
Y Jacinto con voz lenta y pausada repitió:
-Chantolo.
– ¡Ahora verás pedazo de burro!
Y agarró un tremendo tablón que tenía detrás del altar que si no es por el reverendo franciscano que intervino ahí mismo lo hubiera molido a palos.
-Cálmese padre, que no ve que ellos son como niños, son almas puras cuya comprensión es reducida, pero son buenos y con caridad y amor poco a poco comprenderán las enseñanzas de nuestra iglesia.
Mientras ellos hablaban, de modo sigiloso Jacinto se escurrió hacia la puerta y salió donde ya le esperaban los mayordomos de la fiesta.
– ¿Qué paso?, ¿Qué te dijo? ¿Ya no te pegó?
-No ya no, no lo dejó el reverendo
Quería lo de siempre, que aprendiera el nombre de la fiesta de la iglesia y que los obligara a ustedes a celebrarla.
– ¿Qué fiesta?
-La del Sancta Sanctorum.
Pero nuestra fiesta es más grande y esa vamos a celebrar.
Ja ja ja rió discretamente el grupo y se alejaron murmurando:
Xantolo…