NO ME CONFORMO CON PEDAZOS DE LIBERTAD

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA

(In Memoriam)

Es cómodo aceptar la dictadura con la ilusión de llegar, quién sabe cuándo, al disfrute de la libertad,

No me conformo con pedazos de dictadura. Justificar los excesos de la dictadura, del poder absoluto, con él señuelo de la libertad, es engañarse conscientemente, cerrar los ojos al dolor y a la injusticia.

No se puede buscar a la libertad entre semana y perderla los domingos, o viceversa, buscarla los domingos y perderla entre semana, como dice Shaw que hacen los cristianos con Dios.

Devenimos en libertad o no devenimos; estamos siendo o no estamos siendo libres; ésta es la cuestión.

Porque amo la libertad, como bien que comparto con los demás, muy solidariamente, porque mi libertad se apoya en la libertad de los demás hombres, no acepto, no quiero aceptar, una pedagogía que principia por robar la libertad a los niños.

Exijo respeto para mis sueños, para mis utopías, para mis proyecciones hacia el futuro: un niño libre; el niño que no tiene, necesariamente, que dejar de ser niño por obra y gracia de sus maestros, que tan prematuramente se empeñan en transformarlo en adulto.

Este niño libre de hoy, será un joven libre, un varón libre, un hijo natural de la libertad.

¿Podría, quien vive y ama su libertad, apoyada en la libertad de los demás, podría ser injusto?

Libertad y justicia social son, ¡ay! vidas paralelas en esta sociedad, vida paralelas que no habrán de encontrar se nunca, según la geometría de su injusticia; pero son hermanas que van de la mano, gozosamente, en la verdad amorosa del hombre que vive el amor no “transitoriamente”, “transitoriamente cualquiera puede amar y hasta los malos aman” -dijo el starets Zósima-, sino el amor permanente que sólo en la libertad florece.