XALLAPAN

2ª Parte

POR: TEODORO COUTTOLENC

(In Memoriam)

 

En tu seno el ser joven es impulso vital:

Cantar tus serenatas y con viril suspiro

remontar por las noches los «jardines dormidos».

Encontrar en tus patios la misma paz bendita

de tus mañanas frías y tus soles de espiga

donde agosta el rocío de la luna el sopor.

 

Porque tu nacimiento lo regó sangre indígena

y porque en ti perdura el color de tu alma añeja,

cada brote del son que arrulló a nuestro ancestro

tus hijos lo recogen con amor y ternura,

lo pulen, lo acrisolan cual moderno alquimista,

para ofrendar al mundo el sabor de la patria.

 

Quien en ti haya vivido, como tu ardiente savia bebió tus avenidas;

cada día y cada noche paseó por cada calle, rondó tus callejones,

soñó tus empedrados. Tus rincones, tus puestos…

Quien disfrutó en tus barrios de la bohemia el asilo,

en ti quedó cautivo como en la carne el hueso.

 

A los días cansados les das un nuevo afán,

Como a las ondas del río y al murmullo del aire entre las hojas

cuando ha muerto el estío, como al suave olor de tus naranjos y cafetos

o a las risas y cantos de voces infantiles;

son como la luz indeficiente en tus senderos

y como el arco y la ojiva de tu catedral.

 

Todo es tan suave en ti

como el sol bajo el follaje de las bardas altas

y en los musgos húmedos, como el verde renuevo

de tus sedientos pastos y la nívea lisura del palmito de izote;

como el verde terciopelo de tu empinada falda

y las grises sombras largas de tu atardecer…