Visión y contraste entre conquistadores y sometidos.

El incomparable Miguel León Portilla, una gloria nacional, relató en un gran contraste lo que vieron conquistadores y sometidos durante la conquista de la gran Tenochtitlan . Por un lado era el triunfo, por otro, la contemplación de la sarracina de un grupo de temerarios complicitados con traidores locales de toda estofa, cargados de todos los agravios.

Mouris Salloum George

Es una historia que se repite, como todas. Todavía hay quienes, vencidos, se niegan a aceptar la bancarrota provocada por unos régimenes corruptos y opresores, y en cambio apuestan su resto a la derrota del que llega con merecimientos propios y justificados. Se niegan a ver la realidad y de paso defienden intereses inconfesables y antipopulares.

Los reaccionarios siempre son pesimistas. Van a contracorriente de la historia. Se aferran a los privilegios, creen que son indispensables y más aún, salvificos. No se han dado cuenta que ha llegado la hora del cambio general. Que les llegó la hora. Se resisten aunque se los digan en todos los idiomas, desde todos los centros y asientos del poder internacional.

El cambio es optimista. Las revoluciones sangrientas o pacíficas se hacen con la ilusión de transformar el estado de los acontecimientos, de zanjar las diferencias, de equiparar las condiciones de vida en todos los renglones. Sin optimismo, esto sería imposible, porque siempre hay manos negras en todos los procesos.

En las ciencias físicas el no ver lo que no  se quiere y sólo ver lo que se desea se llama mecánica cuántica. En política esa visión corresponde a los intereses de los grupos que operan en la extra legalidad, los pomposamente llamados de presión, de interés o factores reales de poder. Es simple conservadurismo.

En la realidad política del sistema mexicano, los paniaguados de la pluma y del micrófono siempre caen en el error, si no garlito, de magnificar la fuerza real de los poderes fácticos. Se hablan enormidades sobre su necesidad y su influencia en el poder, cuando la verdad es muy distinta. Son los perros del rancho.

No debe sobrevalorarse su necesidad ni su influencia. En 200 años de presidencialismo hemos comprobado que casi todos, los poderes de los medios impresos, radioeléctricos, televisivos, comerciales, agropecuarios e industriales son poderes creados a modo por el mismo dedo que los enaltece y los lleva al enriquecimiento, a la cumbre…y a la desgracia.