VIAJE EN TORNO A MI BIBLIOTECA

Por: José Muñoz Cota

(In Memoriam)

Hace años que escribo en la revista IMPACTO artículos acerca de libros y quehaceres de la cultura, bajo este signo: Viaje en torno a mi biblioteca. Desde lejos se advierte la reminiscencia de una vieja lectura: Viaje alrededor de mi cuarto. Obedece, además, al afán de aventura, a la urgencia de desplazamiento, de un espíritu pleno de pereza a quien, a pesar de todo, cuesta trabajo mudar de residencia.

Desde joven guardo esta cita, pescada en no sé qué poema:

Desire, in my heart, ever urges my spirit to wander”.

Simbad es héroe de entre semana. Me agrada revolotear cerca de los libros, tomar al azar un ejemplar, hojearlo, espigar frases, y, después de algunas horas, abandonarlo, movido ya por la curiosidad en busca de otro volumen. ¿Podría ello interpretarse como señal de volubilidad, de ausencia de carácter? No lo creo. La mayor parte de estos libros ya los leí -me he confesado reiteradamente como un libro adicto sin atenuantes-; pero releer trozos, pienso, revela aficiones de gourmet literario. Hay un extraño y profundo placer en retornar a algunas frases, en comprobar los pasos ya caminados y detenernos en sitios donde pusimos admiración, repulsa, asombro, o afanes recreadores. Verdad es que, en ocasiones, experimentamos estupor por habernos demorado en palabras que han perdido su brillo natural o que, descubrimos con nostalgia, Jamás lo tuvieron.

Releo, ahora, Rubén Darío, de Jaime Torres Bodet. Hace años que se empolvaba dentro de mí, la poesía del divino Rubén. Llegué a decir de memoria un buen número de poemas. Pero, “Ay, lo que yo he leído! ¡Ay, lo que yo he soñado!”- ¿Línea de Urbina?-, así que este reencuentro me ha llenado de gozo.

La prosa de Jaime Torres Bodet. Su elegante fluidez. Se desliza, solo para detenerse, como si subrayara el perfume en el viento, con un adjetivo feliz o con una admiración poética. Hay otros escritores en México que escriben muy bien, que provocan en nosotros el goce de la lectura, Martin Luis Guzmán, por ejemplo; pero Jaime Torres Bodet, lleva sobre los demás, la ventaja de su poesía, una poesía discreta, velada, entre líneas que nos envuelve sin darnos cuenta y nos transporta.

Encuentro esta frase: “El viaje inmóvil de la lectura”, que traduce literalmente lo que yo he deseado expresar en esa columna a que me refería anteriormente. (142)

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