UNA CARTA.

Por: Teodoro Couttolenc Molina

¡Cómo un solo acto puede trastornarlo todo! No me gustan las “cosas raras” dije. Ya ves que es cierto. No lo recordemos ahora, porque deberíamos entonces entrar al análisis de todos los acontecimientos, desde el primer momento hasta aquel en que ya no nos vimos. Vale más no discutirlos. No deseo hacerlo y creo que tú tampoco.

Allí están los hechos. Jamás argumento alguno podrá derribar el muro de los hechos. Esa es nuestra realidad y qué lástima, de veras.

Muchas son, sin duda las ternuras recibidas cuyo recuerdo debe moverme a sentir un estrecho sentimiento de gratitud hacia ti. Más que eso, el sentimiento se niega a aceptar lo que la razón impone. Esta prevalecerá, empero.-

Hoy ya nada es. Jamás esas calles volverán a vernos vagar juntos, ni reiremos de todo y de todos. –  Te prefiero ajena pero feliz que propia y desdichada.-  Hasta la felicidad o hasta el olvido. Salud al amor.