TRIUNFO FRÍO.

POR: TEODORO COUTTOLENC MOLINA

Sin alguien que le diera camino, el hombre sintió frío, decidió jugar con su albedrío para atesorar, disfrutar, avanzar y  ver sólo hacia adelante. Así empezó a modificar la inocencia de pensamiento que le diera la Gran Luz. Avanzar fue su ley. El mundo sería suyo. Superaría obstáculos, vencería personas, suprimió todo sentimiento que se interpusiera entre el triunfo y él…

El tiempo le dio los resultados. Llegó a la cima desde la cual se puede ver pequeños a los demás mortales. Llegó allí solo. Y sigue solo. No puede ver sino hacia adelante. Y la gran Luz sigue allá. Se da cuenta de que antes de equivocarse, era “eso” lo que quería alcanzar.  Está muy lejos, distante de su corazón, que siente el mismo frío que cuando empezó.