TIEMPO PASADO

POR: TEODORO COUTTOLENC

(In Memoriam)

 

Pretendí conquistar los arcanos de la vida pero ella me venció.

Todo es hoy transparente: Triunfo que no viene de dentro vano es y es perecedero.

¿Cómo volver a los campos resecos -al arado hiriendo la tierra, jalar el cardón para cubrir el ajonjolí de la siembra-, y a correr tras el ferrocarril con su adiós de humo negro y su taca-taca de acero?

Fantasía tornar a los juegos de infancia, las carreras de niños que se fueron, las palpitaciones, las risas azoradas, las bolas de fuego brincando en las crestas de las casas y el kiosko a oscuras con sus tétricas consejas.

La camada de pequeños amigos ya no está. Tampoco la enérgica palabra de la primer maestra, todo se ha ido: La inocencia de la primera novia, tomar su mano, llevar sus libros y estremecido besarla en la boca.

Mis atormentadas noches me golpean con la memoria de viejos rituales, de las copas apuradas a escondidas, las frutas probadas con deleite, las caricias entregadas y las recibidas, las amantes distantes y el remoto trajín del grupo de estudiantes, fogosos visitantes de la amiga febril.

Tiempo pasado…

Tiempo pasado, te añoro. Eres el trozo más exquisito de un engranaje cruel. Siento cómo te esfumas entre mis manos como algo que nunca fue.