RIOS EN LA SOLEDAD

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA

(In Memoriam)

 

Ya no estaba el Señor cuando llegué a la cruz.

El cielo era desierto mal herido.

La luz sangraba

y los relámpagos se pinchaban los brazos.

Una legión de arenas…

 

Los pájaros con el rostro siniestro

Cuatro paredes de soledad que se estrechaban para oprimir al alma.

 

Todas las pesadillas al asalto,

las puertas maldiciendo a las flores…

 

Clamó la timidez oculta, secuestrada por inútiles palabras.

Cómo arrepentirnos de asesinar silencios, prófugos, sin destino.

 

Agazapado detrás de una sombra

con el nombre de los días carceleros

y un oficio: huir, huir de los espejos indiscretos.

 

Señor: no verás el corazón crucificado

surcado de ríos con la lanza de Longinos.

 

Que no nos identifiquen en el juicio final.

Nos viste una cobarde tibieza de pecados menores.

 

Cuántos calendarios idos.

Qué tumbos dan los pies.

Y este pobre corazón con remiendos

«Todo de gris hasta los pies vestido».