POEMA

POR: TEODORO COUTTOLENC

(In Memoriam)

 

¡Libertad! ¡Juventud! ¡Paloma mía! ¿En donde te he perdido?

¡desgraciado de mí! quizá fue por octubre, pero tal vez desde junio…

Tener el gran amor al alcance de los besos,

al alcance de las manos, al alcance de la voz

 

En el julio febril de sus chasquidos labios.

Querer decir algo distinto con esta lengua parca.

Machacar y triturar el pensamiento proclive a la distancia.

 

Cómo olvidar que me enseñó su piel, sus caminos mullidos en mil lechos

cuando era octubre y los muchachos, la metralla y Tlatelolco,

cuando mi miedo de morir sin verla en libertad

y era negro el cielo y bermellón el piso.

 

Allí no había tzentzontles pero había disparos

y carreras furtivas de pies ensangrentados.

 

Ah, sentir su beso que no tiene ponzoña:

de tres puntos distintos poder mirar su seno,

recorrer sus caminos, sentir que la penetro

y corriendo detrás, con su repiqueteo

-mil seres angustiados-, cien armas del ejército.

 

Y otra vez el gran amor.

Con timidez mirarla, intentar no saber lo que ha pasado,

que es otra y es lejana…

 

¡oh, triste lengua y torpe espíritu! jamás ha de volver

aunque se empeñen en llamarla, aunque la amen

y no puedan olvidarla…