OCULTA TÚ…

POR: TEODORO COUTTOLENC

 

Oculta tú.

Tras la pertinaz angustia

de la niebla burocrática escucho sólo la cascada de tu risa;

en mi oído resuenan tus señeros cascabeles…

Pero vienes al fin: de tus ojos el sol alumbra

la caja inerte donde yo perezco…

¡Oh, tú, mujer que con tu presencia todo lo iluminas!

Desde tu mundo marcas mi odisea

y en ella señoreas; me declaro adicto a ti,

aunque te sepa ajena por tu propio destino:

tierra, ley, amor filial…

¡Oh, sol, que con tu fuego todo purificas!

Como el profeta he clamado en tu desierto voraz.

Tal espectro ancestral y llamarada,

ocultas tu vehemencia y abrasas mi ánima.

 

¡Oh, tú, hembra que todo con tu aliento lo perfumas!

¿Cómo dominas las fibras que mi ansiedad te envía?

¡Cómo, espíritu de parecer tan tímido, no reprimes esa risa grácil pero siempre alerta!

 

Oculta tú,

que jamás devuelves mis miradas. Con las tuyas luminosas,

cubre con tu calor esta orfandad, sólo por una vez, solo por una…

 

Oculta tú.

No te cubre la oficina umbría

ni la húmeda fronda de los Berros,

sino el Agua Lustral de mi deseo.