NIÑOS

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA

(In Memoriam)

 

El niño es imaginación; también es realidad, Es un enjambre de posibilidades; vive en constante metamorfosis.

Resumen de la cultura hogareña y compromiso de nuevos caminos. Cada niño es un ser único; un individuo, una unidad de valor. Considerar al niño un adulto pequeño ha sido más que un crimen, una tontería. Este drama lo han originado los pedagogos empeñados en fabricar educandos en serie como quien fabrica una marca de automóviles o de computadoras.

Habitualmente los profesores inician grandes revoluciones de tipo pedagógico. Reforman los medios sin preocuparse por el fin. Y sin embargo, lo importante, lo primordial, en quehaceres educativos es discutir y precisar para que se enseña tácitamente por qué se enseña, y luego, cómo va a enseñarse

Como los sucesivos secretarios de Educación han resultado desde el punto de vista de la vocación, de la pasión, de la llama- verdaderos aficionados, ya que la educación -no la instrucción-, ha tenido tres momentos gloriosos: Justo Sierra, Vasconcelos y Torres Bodet.

A México como conjunto, como unidad, le ha faltado, en el último tramo de su historia, deslindar su destino.

¿A dónde pretendemos, mediante la cultura, que vaya este pueblo? Si fuéramos nazis, seria sencillo; si fuéramos fascistas prepararíamos a los niños para ser balillas y si estuviéramos sujetos a un régimen totalitario, entonces, la educación seria consecuente.

La educación es parte del fenómeno social. No es isla. La marcha social influye.

Recuérdese la triste etapa de la educación socialista. No se entendió que en México no era posible la educación socialista, sencillamente porque la organización, la estructura de México era capitalista y el fenómeno educacional -subestructura- era sencillamente incompatible. No hubo jamás, educación socialista en México

No hubo un programa bien cimentado, ni maestros, ni textos, etc. Hubo si, violencia.

La educación supone un niño sano, bien alimentado, creado en hogar propicio.

No puede prescindirse de este factor indispensable: la nutrición. En un país en donde los precios suben cada alborada; en donde se subraya el problema pero no se ofrece solución. En México, en donde cómodamente se hacen a un lado las raíces del hecho social y nadie quiere reconocer que la primera atención al meollo de este conflicto con la vida, está en alimentar bien a los niños, a todos los niños sin que falte uno solo.

No queremos en las escuelas primarias niños anémicos, niños que llegan a dormirse porque están débiles. Se debe hacer un esfuerzo gigantesco para hacer que las dependencias respectivas hagan llegar los desayunos que tanta falta hacen a los niños de escasos recursos.

La respuesta a la inquietante pregunta: ¿Qué hacemos por los niños?, debe encontrar su respuesta y solución en el gobierno, en las clases privilegiadas, en los maestros, en fin, en todos nosotros, sin exceptuar a quienes ahítos de dinero, continúan ganando con el alza inmoderada de los precios.

Por lo demás, los niños son un nidal de imaginación creadora. Y como la imaginación -aurora que llega- es esencialmente creadora, cada niño puede llegar a ser.

El niño es un devenir constante. El niño es evolución. El niño es igual a la flor: incendia el aire.

En vez de repetir los viejos lugares comunes: la patria será lo que sea el niño; el niño es la promesa de la patria… repitamos la tesis de Angelo Patri quien funda el proceso dentro del símbolo de un triángulo equilátero: el hogar, la escuela y el medio ambiente.

Decía un poeta: el hombre será lo que vivió en su hogar. Y es que, como dijimos al principio, al niño no se le puede relegar, está presente en la biografía del hombre.

Que no entre a la Nacional de Maestros quien no ame, de veras, con toda el alma, a los niños.