MADRE: TENGO ALGO DENTRO…

POR: TEODORO COUTTOLENC

(In Memoriam)

 

Madre: tengo algo dentro y no sé lo que es.

Mueve al espíritu y expresa en lágrimas lo desconocido…

 

¿Por qué no puede la mente penetrar ese enigma?

Es el misterio real que carga el interno.

Es, lo que guarda desde antes del nacimiento, lo que fue, lo que ha sido…

 

Qué cosas hizo antes de ser quien es.

Quizá lo que de niño hubo de vivir.

 

¡Y pedimos la señal!

Cómo guiar nuestra búsqueda… ¿Hasta dónde pertenecemos al pasado?

¿Hasta dónde el pasado es de nosotros?

debemos en realidad librarnos de él ¿sublimarlo o sólo vivir con él?

 

Es tan sólo una prueba de que hay algo ultraterreno;

alguien a quien no hemos descubierto aún,

no es «el miedo al infinito» ni el temor a nosotros mismos.

Lo que nos dio la vida lo sembró en nosotros para juzgarnos…

 

¿Cuál es el misterio de las lágrimas al recordar tu sacrificio,

al penetrar el alma? Nada podemos saber.

Cómo y qué puedo extraerme no es como expectorar

sólo que saca algo de mí;

lo que el filósofo ha hecho son simples deducciones.

«gnoscete ipsum» reza la leyenda antigua…

¿Cómo podemos conocernos? Si no sabemos de ese fuego

que atrae un cuerpo hacia otro ni por qué se extingue en sexo.

 

¿Cuál es el común denominador por el cual unos besos,

la sonrisa de un niño, la herida de un hombre o el parto de una mujer

nos enternezcan hasta las lágrimas?

El misterio de la vida es insondable.

¿Seres despiertos? ¿Alguien lo sabe? Todos estamos en sueños

pero al despertar ¿sabremos?

 

Para que te vayas tranquila -¿qué tranquilidad?

 

Nuestro destino es, al fin, anhelar… La explicación de todo,

el sentido de todo, por qué venimos será resultado de buscar

el fondo de todos esos sentimientos que no nos explicamos.

 

Es el misterio de la vida, del nacimiento, de la muerte

como el sueño, que es morir un tiempo.

 

¿En dónde radica y por qué la diferencia de reacciones y de caracteres?

¿Sólo por el accidente de haber nacido en lugares distintos?

¿En verdad hay diferencia de sangres y la sangre nos hace diferentes?

¿O el color? ¿En qué estriba la superioridad mental, cuál es la fortaleza

y cuál la debilidad?

 

Por qué somos ávidos de luz, de ternura y de sexo;

pero otros de ira y de sangre; de dinero, de poder sobre todos

los humanos, poder sobre la vida y la muerte,

de deshacerlos si fuera necesario.