LUJOSO FERRARI DEL SECRETARIO DE FINANZAS.

Xalapa, Ver. – El ruido recorre en estos días todas las oficinas de los Secretarios de despacho del Gobierno Estatal de Veracruz.

Así ha de estar repartiendo Lima Franco a sus promotores e impulsores que le deja para darse este tipo de caprichos.

¿Quién es el Secretario que se acaba de comprar un carísimo automóvil deportivo de la marca italiana Ferrari valorado en casi $5 millones de pesos y que lo tiene bien guardado en la CDMX?

Más de la mitad de los Secretarios consultados al respecto por garganta profunda coinciden en un nombre y un cargo, José Luis Lima Franco, Secretario de Finanzas y Planeación del Gobierno de Veracruz.

Incluso varios de los funcionarios consultados se van de la lengua y nos dicen, el auto en cuestión es color «Rojo Ferrari», el modelo es el «Roma», está resguardado en un estacionamiento de la CDMX allá por la zona de Polanco, a donde el funcionario estatal acude a prenderlo y moverlo cada que visita la Ciudad de México (de donde es originario).

Dicho modelo «Ferrari Roma» cuesta en el mercado $225 mil dólares, lo que al tipo de cambio implica que dicha unidad tiene un precio exorbitante de $4.6 millones de pesos, lo cual no fue impedimento para el «sencillo» funcionario estatal.

Por lo visto Lima Franco había manejado un muy bajo perfil en los 3 años y medio que lleva como titular de la SEFIPLAN en Veracruz, pero por debajo del agua la joven promesa de la 4T resultó más de lo mismo de sus antecesores, seducido por el poder que implica su cargo, así como por poderoso «Don Dinero», y para estar acorde con los últimos tiempos vividos en Veracruz con Javier Duarte y Peña Nieto, pues Lima Franco se decantó por un Ferrari que se regaló con la «medianía» de su sueldo como funcionario público en el estado de Veracruz, a donde llegó precisamente procedente de la Ciudad de México para «administrar» los cientos de miles de millones de pesos del erario público estatal, recomendado e impuesto a Cuitláhuac García por las vacas sagradas de la 4T nacional, lo que lo hace intocable e inamovible.