LOS ANTEOJOS DEL SUEÑO

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA

(In Memoriam)

El insomnio son los anteojos del sueño; anteojos ahumados. Todo se mira velado, confuso, entre sombras. No se acaba de encontrar las imágenes y se extravían las perspectivas de las cosas.

Esta lucha contra el Insomnio es dramática. El sueño llega a devorarnos las entrañas; igual que si representáramos el papel de Prometeo encadenado.

El Insomnio desvanece la realidad y nos deja caer en medio de un paisaje donde se complementan los sueños y los monstruos, como en la pintura denominada grotesca.

(Wolfgang Kayser hace esta cita de Durero: “Pero en el caso de que alguien quiera hacer obras oníricas podrá entremezclar todas las criaturas”.) (105).

Buena excusa seria, ahora, ensayar poesía grotesca, a la sombra de un insomnio en flor.

Franz Kafka anota: “Estoy completamente despierto, tengo la sensación de no haber dormido en absoluto, o de haber dormido solo bajo una delgada película; me veo abocado a la tarea de volver a dormirme y me siento rechazado por el sueño. Y desde ese momento, durante toda la noche hasta cerca de las cinco, sigo en ese estado, durmiendo en realidad, pero al mismo tiempo despierto por la presencia de vividos sueños. Duermo a mi lado, por así decir, mientras yo mismo lucho con los sueños”. (106).

Hay un momento en que, efectivamente, tengo la certidumbre de que, intoxicado por el insomnio -como si fuera una yerba alucinógena- me veo -estoy a mi lado- y sufro al contemplar mi palidez de desterrado del sueño, exiliado de la noche, vagabundo en el espacio, como los personajes de Lord Dunsany. El insomnio nos saca de la realidad y nos deja caer al otro lado del espejo. ¿Qué hay detrás del insomnio?, ¿se ha puesto alguien, algún sabio, un poeta, un astrónomo, a investigarlo? ¡Si pudiera ser, yo sería el gambusino de mis propios insomnios! Pero he de conformarme con ser su espectador. Verlos pasar con todo y sus encantos. Confieso, con espanto, que los insomnios me persiguen incluso en la vigilia. Andan tras de mí, exigiéndome el cumplimiento de la palabra de honor empeñada, desde que llegó el primero e hicimos el compromiso del apoyo mutuo: respetar mi insomnio vertical, para que el me respetara.