La impunidad retórica:

Por Mouris Salloum George

Inexplicablemente, lo que en otras sociedades se castiga mínimo con el voto opositor en las campañas, en México pasa a ser un compendio de vacuidades y agresiones impunes que deberían y están de hecho castigadas por el espíritu constitucional. Todos jalan para su santo de esa comparsa retórica, inútil y peligrosa.

Mouris Salloum George

Como que los políticos se sienten intocables, divinos, paridos por hadas y cuando son señalados por los líderes de opinión y por el pueblo raso, cansado de tanta iniquidad, a expensas de merolicos infumables, casi siempre responden que tienen la verdad exclusiva y excluyente, se refugian en un derecho de réplica que tiene parámetros inexcusables.

El pueblo tiene a su favor la sospecha de que lo están traicionando. Los políticos saben que jamás se les ha rasurada con esa hoja, y abusan de la complacencia y del retiro de las cuestiones de Estado, ésas que deberían ser patrimonio colectivo, que son soportadas por el derecho a cuidar el interés colectivo, el interés supremo de la Nación.

Los políticos tienen a su favor la impunidad retórica, esa farsa de encuentros populares que nunca han dejado nada bueno. Llegó el momento que los mandatarios, empleados nuestros deban ser castigados por los excesos verbales, deban comparecer ante el ludibrio público para responder de sus vaciedades y de sus imposturas deleznables. Así pasa en todo el mundo desarrollado, menos aquí en el rancho grande.

Debe quedar claro que ningún derecho asiste a quienes han jurado la defensa de la verdad, el respeto a las garantías constitucionales, mientras ejercen un cargo público, pues definitivamente no les asiste defensa posible cuando se trata de conducir a buen puerto los destinos de una Nación demolida.