La historia no se escribe con fechas… sino con la memoria del corazón

ZENTLA: HISTORIA Y CULTURA.
“La historia no se escribe con fechas… sino con la memoria del corazón.”
Don Rafa Petrilli cuenta en su libro El canto de la Cigarra, como eran las fiestas patrias en el municipio de Zentla, Veracruz, a continuación, te presentamos un fragmento de dicho libro donde se podrá recordar una tradición inigualable de Zentla.

Fiestas patrias, “La gran y única fiesta del año”

En las memorias de Don Rafael Petrilli Morales, contada en su obra “El canto de la cigarra”, a las 6 de la mañana de cada 15 de septiembre, en el palacio municipal, se izaba la bandera con una “salva de cohetes” que despertaban a todos. Por la tarde, en el momento de “arriar la bandera” se entonaba el himno nacional acompañado de una orquesta conformada por más de 20 músicos traídos de Alpatláhuac, Calcahualco o Coscomatepec.

Los escueleros estrenaban uniforme, pantalón, camisa y zapatos elaborados por un colono llamado José Palestino.

En la noche, las familias se reunían en la “plazuela” para presenciar el evento literario-musical. Los primeros en entrar al recinto eran: el Presidente Municipal, el Síndico Único, el Regidor, el Secretario Don Jerónimo H. Mina, el párroco Melesio Ortega y el doctor que estuviera realizando su servicio social. Para comenzar, el Secretario hacía sonar una “campanita” para anunciar lo que diría el director, en aquel entonces, Silvino Baldo Petrilli. Los alumnos participaban en bailables, poesías, “desentonadas canciones” y al final no debía faltar el jarabe tapatío, interpretado por los hermanos Figueroa.

Para culminar el programa de la noche, el Secretario leía el Acta de Independencia, donde terminaba llorando, y el Presidente Municipal daba el “Grito”; todos los que tenían la oportunidad disparaban sus armas de fuego, las campanas de la Parroquia sonaban y terminaba con pirotecnia, para comenzar el baile.

El 16 de septiembre, se izaba la bandera a las 6 de la mañana. A las 9 el desfile daba por comienzo, donde participaban el H. Ayuntamiento, los alumnos de las escuelas, unos vestidos de charros o chinas poblanas. Después se realizaba un acto cívico, recitaciones y bailables por el alumnado. Para darle más realce, un año, se eligieron candidatas para reina de las fiestas patrias, quien ganó fue la señorita Rosario Figueroa Lozano.

Más tarde, frecuentemente, se realizaba un partido de béisbol, entre la novena del pueblo vs. la de alguna congragación; los vencedores eran amadrinados por varias señoritas, cada una le ponía una “moña” que era una flor de tela con listones de color colgando. Otras ocasiones, se llevaba a cabo un torneo de cintas, los participantes, a caballo, tenían que insertar un palito a una argolla que estaban sujetas a una reata, las cuales tenían un número, mismo que portaba una señorita y seria quien amadrinaba al ganador. Algunas veces, había jaripeo en el campo deportivo, para ello se realizaba un corral de cañas vaqueras para “soltar” ahí a las vaquillas y poder ser jineteadas por algún “joven espontaneo”.

Años más tarde, el nuevo director, dirigió una representación simbólica como el fusilamiento de Hidalgo, donde los encargarlos de fusilarlo pusieron cartuchos de pólvora en las escopetas donde dieron un efecto “real”. En otra ocasión los nuevos participantes, añadieron un “brindis” por el éxito de la Independencia, cuando les avisaron que habían sido descubiertos.

Fuente: Petrili Morales, R. (2008). El Canto de la Cigarra. Córdoba, Veracruz: Imp. PM Artes Gráficas.

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