Hoy en el Día de la Mujer.

*** La lucha de la mujer por la igualdad.

Por Roberto Vázquez Galán

La fama de la abnegada y sufrida mujer mexicana ha trascendido los espacios en las historias del país, su piel al igual que el color de la madre tierra, encierra la abnegación, dolor y sacrificio de padecer el menoscabo, desprecio y duro juicio de una sociedad desigual, que en un esfuerzo por mantener un machismo acendrado, encumbra al hombre y se niega a aceptar la inteligencia e importancia de la mujer en el ámbito económico, político y social de nuestro país.

La mujer mexicana, que por muchos años ha sacrificado sus anhelos para sacar adelante una familia, para ser la compañera que como expresara el poeta Salvador Díaz Mirón: “La mujer es como la paloma para el nido… y el hombre como el león para el combate” no ha rendido sus frutos, porque su trabajo arduo no es reconocido.

Los hombres como las mujeres, estamos hechos de la misma masa humana, ambos soñamos, anhelamos, sufrimos, tenemos deseos de superación.

Una de las acciones más importantes que desempeñan la mayoría de las mujeres es la educación de nuestros hijos y, como una cadena quemante, han sido muchas veces las mismas mujeres, quienes imponen primicia de sus hijos ante sus hijas, les otorgan más libertad a los hijos varones que a las hijas mujeres… ¿Por qué…? Simplemente porque sabemos que en nuestra sociedad actual, aún no está permitido que la mujer se comporte con las mismas libertades que los hombres, desde siempre ha sido duramente señalada la conducta liberal de la mujer, y bien vista la liberalidad masculina.

En los últimos 10 mil años, desde la Prehistoria y en la historia, desde el lejano Medio Oriente, en Europa, y en América, la mujer no ha sido igual al hombre. Es más, a veces ni siquiera se le consideraba humana. La mayoría de las culturas han tratado de minimizar el valor de la mujer, de ahí la preferencia por los hijos varones, el machismo, el aborto selectivo. Por otro lado, esas mismas culturas, inconscientemente, sabían que la mujer era el más valioso de los bienes. Era algo importantísimo, algo que servía para hacer los hijos y criarlos, y eran las continuadoras anónimas de la cultura. Sin embargo, ese valor intrínseco de las mujeres y nunca aceptado es muy evidente cuando se piensan las causas de Leyendas como: “el pecado original, el complejo de Edipo, Mónica Lewinsky, entre otros.

Por lo menos por 10 mil años, a pesar de las guerras, diosas, estatuas, musas, madres, suicidios, asesinatos pasionales y novelas rosas, a las mujeres nunca se les consideró iguales a los hombres…

Pasaron los siglos, llegó la ilustración, la guillotina, la ciencia, la revolución industrial, el concepto del congreso, el sufragio universal, el automóvil, el teléfono, las píldoras anticonceptivas y las bombas atómicas y, de la unión ilegítima de todos estos eventos e inventos (y de muchos más) surgió la pregunta; ¿son las mujeres iguales a los hombres? Sobra decir que esta pregunta fue inmediatamente respondida. Lo más notorio de toda esta polémica es que la mayoría de las respuestas eran más viscerales que racionales.

Hace algunos años, para ser más exactos el miércoles 4 de abril de 2006, tuvimos la oportunidad de constatar un hecho histórico para las y los mexicanos, por primera vez y en voz alta, desde distintas voces legislativas de las indias organizadas, fueron puestos en primer plano los derechos individuales, ciudadanos y culturales de las más de cinco millones de mujeres indígenas en el país. Acción insólita que logro una organización para hacer escuchar la voz de los más débiles, las y los indígenas de nuestro país, y ante el asombro de propios y extraños, hubo que escuchar con claridad que las indias necesitan convertirse en sujetos y ciudadanas plenas. Hoy en el Día de la Mujer ¡Muchas felicidades!…