EN MIS NOCHES DE INSOMNIO

POR: TEODORO COUTTOLENC

(In Memoriam)

 

En mis noches de insomnio desespero por hallarlas:

ya no hay nuevas palabras; amor, pasión, alma,

calor y fuego rara belleza, espíritu, suavidad y pétalo;

ojos y colores, manos y tacto, boca y besos,

palabras y oído, brazos y ensueños, piel con incendios…

y nada se compara con lo que dentro llevo;

déjame decirlo simplemente para cantarte así:

¡cuán tonto y torpe! No poder descifrar tu corporal lenguaje,

la sonrisa evanescente por la noche, al despedirte…

Tu mirada iconoclasta segundos después de que tu risa airada

inflamó con gorjeos toda la estancia que significa mi alma.

 

Difícil decirte adiós, hasta mañana o «por favor cuídese»>.

Descienden tus pisadas cuyo eco reconozco

porque lo tengo acendrado en lo recóndito,

como te llevo a ti en mi interior que calienta

el sol central de tu universo;

oculta tú en el yin de la naturaleza

o emergiendo en el yang del sol y de la tierra,

siempre burbujeante en las estrellas fugaces

llenando con impulsos de luz

mi perenne melancolía que se modifica con tu esencia

y se levanta en tu energía

-oculta o no- sol de mis días…

Tristeza infinita, siempre sin palabras.