EN BUSCA DEL TIEMPO

Por: José Muñoz Cota (✟)

(In Memoriam)

¿Para que buscar el tiempo perdido? Su encuentro no sería motivo de felicidad sino de tristeza; nostálgico como es el hallazgo de las lejanías.

Por lo demás, la memoria es guardiana que vigila la paz de la conciencia actual y no tolera la visita de los recuerdos. Es, más bien, una antología de olvidos.

¿Qué haría si me asaltaran los reproches de los fracasos, de las frustraciones, de los desencantos y, también, el recuento de las pequeñas o graves infamias perpetradas?

Prefiero exagerar las cualidades en los relatos; las cosas bellas; la crónica de las hazañas heroicas imaginadas. Ni a los amigos, ni a mí, nos interesan las desventuras de un hombre como todos.

Si estuviéramos educados, estaríamos redactando desde siempre los capítulos de una existencia gloriosa, digna de ser contada a los nietos azorados con un abuelo superior.

No la muerte a la medida -como aconsejaba Rainer María Rilke- sino una vida a la altura del argumento de un cuento para niños.

Encontrar el tiempo perdido gustando un pan de dulce no tiene sentido. Inventarse un plan de vida, desde niño, hasta la ancianidad, es un acto valioso y además estético.

Es como pasar en limpio los ejercicios que permanecen encerrados en borrador, para presentarlos, ya pasados en limpio, al Maestro.