EL OFICIO DE LOCO

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA (✟)

(In Memoriam)

Admiro a Van Gogh, no sólo por sus pinturas, lo amo por la sabiduría con que acepta su oficio de loco y se empeña en cumplirlo razonablemente.

La gente -como yo- debiera, cuando es tiempo oportuno, buscar un maestro de locura y estudiar apasionadamente con él, a fin de estar ya capacitado por si llega el momento

Tal vez porque he sido una víctima de la facilidad de improvisar, ahora, con los años, pienso que es indispensable estudiar el arte de vivir, el arte de vivir como niño, como joven, como adulto, como anciano y también imperativamente, la edad de la locura que no sabemos cuándo ha de llegar a sorprendernos.

Confieso mi vocación desde adolescente. Me he pasado los mejores días practicando, empíricamente, los heroísmos mentales de los locos, pero lo dramático es que no me he distinguido profesional mente y la conducta, por extravagante que me haya parecido no logró ser tomada en cuenta. Es así como, para mis amigos y gente que los acompaña, soy simplemente un mal aficionado a la locura.

Las universidades del mundo han procedido parcialmente, con criterio burgués y no han estrenado una cátedra eficaz para los jóvenes. los adultos o los ancianos, que anhelamos alcanzar la locura perfecta, una locura consciente que nos permitiera, como a Van Gogh, seguir pintando cuadros, acomodando letras sobre el papel en blanco simplemente vivir “else where out of the world”, como profesionistas de la utopía.

Los utopistas son los más sabios de los locos. Suenan manicomios para gente buena, con talento, con justicia, con amor…

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