El miedo y el odio van de la mano.

Por Mouris Salloum George

El miedo, patrimonio casi exclusivo del pensamiento de la derecha. Sus aliados, la mentira y la sospecha, ubican al margen de la ley a cualquier ser pensante o diferente y va acompañado de la supresión de protecciones y garantías sociales, un. Incremento bestial de presupuestos militares, medidas de ofertismo fiscal y patrocinio descarado de grandes empresas.

Mouris Salloum George

Vivimos en una cultura presidida por el odio y el miedo, dos elementos manipulados que sirven a intereses concretos. Su fin es justificar y hacer posibles conductas y actuaciones políticas inadmisibles, extirpar valores consagrados por movimientos críticos de izquierda, defensores de la libertad y la universalidad.

Quieren sustituir la autenticidad y la innovación progresista por un rancio retroceso y un desvelado patriotismo que permite disfrazar los intereses reales de la minoritaria clase pudiente, un cinco por ciento de la humanidad, poseedora de las tres cuartas partes de la renta mundial.

En un escenario mundial ‎entreverado, esto ya no puede ser. El presente no garantiza una gota de futuro. La derecha del odio y del miedo existe, pero su pensamiento, catastrófico y vacío, no es más que un contra pensamiento. Sus ideó-logos son los que promueven y vaticinan su propio fracaso. En todos los países administran las antesalas del totalitarismo.

‎Una de las organizaciones mundiales de la resistencia a la opresión, Artículo 19, compartió hace unos días un comunicado donde registra que el gobierno mexicano ha gastado más de 3 mil 245 millones de pesos en publicidad oficial. Esto es la tercera parte de lo que gastó el sexenio de Peña Nieto durante su primer año.

Persisten los vicios y las malas prácticas, señala el comunicado de la organización defensora de la libertad de expresión. Apunta como grave que en medio de la pandemia de coronavirus que está rematando económicamente a la población se mantengan esas costumbres, pues la información basada en la propaganda sólo genera mayor incertidumbre a la población.

El mito de un Estado sólido blindado contra enemigos que él mismo creó, fue derrumbado por la modernización de las pandillas y sus dirigentes, verdaderos empresarios de clase mundial, que en un rato absorbieron los mercados ultramarinos de la droga. Los métodos primitivos de un estado indefenso fracasaron.

Hoy estamos en manos de la delincuencia complicitada y protegida, en el puño de sujetos menores ateridos por el miedo y el odio, porque a falta de soluciones, vamos todos a una. No hay manera de escapar de este desastre. Solo apelamos a la verdad y la limpieza.

Ésa que no aparece por ninguna parte. Las cumbres y las visitas de Estado se han reducido a ponerse de acuerdo sobre para quién es la parte del león de los beneficios inmundos. Porque el miedo y el odio se toman juntos.