EL FLATO DE TIO PELÓN

POR: TEODORO COUTTOLENC

Cierta vez, el viejillo luz y prez de las aguas altas de Veracruz y los mangos de Chacaltianguis, enfermó de un mal que ningún yerbero ni brujo pudo tratar. Consistía el entuerto en falta de digestión, exceso de pirosis, estreñimiento alternado con diarrea, de modo que le daban para una cosa y se presentaba la otra o las otras conjuntamente.

Serio y prestigioso médico no se contentó con la primera opinión, ordenó una serie de estudios y análisis que el jarocho no podía sufrir más ni mucho menos pagar. Le ordenó de inmediato una colonoscopia y endoscopía. Como no sabía lo que las palabrejas querían decir, muy a la mexicana acepto sonriente y lleno de ínfulas: “Me vale madres, “dijo.

Cuando el médico, después de las aplicaciones técnico-médicas encontró al viejo que más alegría ha dado a México, lo vio todo abatido y triste.

– “¿Qué le ´pasa Tío Pelón? Todo se realizó correctamente y ya saldrán los resultados para su mejor tratamiento ¿Qué tiene usted?”

El Tío Pelón, compungido, contestó lloroso:

-“¡Que ya no soy señorito! Que de nada sirvieron tantos años de cuidarme y alejar a los pinches gay, y a los mayates… ¡Hoy he sido violado! Por delante y por detrás”.

Cuando iban a inyectar al tío Pelón, le dijeron que sería en la pompa y lo colocaron en posición fetal.

Al estar en esa postura el Tío Pelón sintió ganas de soltar un gas.

Dudó mucho de hacer lo anterior, porque pensó que, si bien algunos son silenciosos, la mayoría resultan ruidosos, quiere decir que los hay siseantes o atronadores, que algunos salen despacio y sin dificultad, pero los hay que tal parece les aprietan el gañote y entonces dejan un agudo “mmmm” sostenido y hasta un “do” profundo, tronante y vibrador.

Como quiera, el chavo-ruco no pudo controlar más su esfínter y el flato salió, aunque nada escuchó.

La enfermera se retiró del viejo con una jeringa en la mano, por lo que supuso que ya lo habían inyectado y con voz lisonjera le dijo:

-“¡oiga, que mano tan suave tiene! Ni sentí cuando me picó”

-“No señor –contestó ella- Espero que se vaya el hedor para inyectarlo, y mientras pida un calzón nuevo para cambiarse el que tiene porque le quedó muy sucio”.