DURANGO

Por: José Muñoz Cota

(In Memoriam)

Durango tiene sabor a pólvora. Se mastican las balas. Fue cuando los fusiles se vistieron de estrella y firmamento.

Cómo gotearon sangre los crepúsculos cuando la gesta armada. Cómo se desgajaron horizontes, cuando la sierra ardió. Fue cuando los deseos de hombres libres, crearon un mundo con poemas, con cielo azul donde los limoneros brindan el sabor agridulce de la estrella.

Pero, yo ya no sé si todo se alcanzó. Si la paz, con sus pasos seguros con el alba llegó. Tampoco sé si yo soy un retrato de El Quijote, o sólo soy el eco de un proverbio agudo que me heredara la beatitud de Sancho.