¿DÓNDE ESTÁS?

POR: JOSÉ MUÑOZ COTA

(In Memoriam)

¡Qué angustia si la semilla tuviera la conciencia de caer en tierra mala!

Si la rama supiera que está arañando el aire;

¡qué angustia si a la nube le clavaran un ancla y al pájaro le quemaran las alas cuando vuela! pero Tú, ¿dónde estás?

Podría relatar la historia de la luz que se huye por los agujeros;

podría confesar que los ensueños tuvieron piernas de barro y que la voz,

como balcón abierto, permitió que volara Tu nombre

y sólo me han quedado en la mano, las cenizas.

Qué hacer con el tiempo que amontonan los años en los ojos cerrados.

Dónde guardarlo para que no se pierda, en qué gastarlo ahora,

cuando el tiempo amenaza con dejarnos. Porque ya no se vive.

Apenas se sueña que se vive.

Si cada día nos estamos yendo, por qué decimos tiempo cuando dejó de serlo.

Abrir la puerta de Damasco para encontrar a Dios,

La duda tiene muchas ramas para enredar al hombre.

¿Qué se hicieron las albas que sembraste?

llueven los ojos soledad sin límite. En esta soledad, qué solo existo.

Busco la reconciliación conmigo mismo. Lucha de los contrarios, yo y mi sombra.

Hace años que no sé si existen las estrellas. La de Belén bajó a mis manos,

buscaba el corazón para dormirse.

Todo se volverá en mi contra. Del retrato velado germinarán relámpagos.

Será la burda conspiración de los recuerdos, porque este calendario -cementerio de cruces-

ha negado tres veces Tu memoria, crucificada imagen que se aleja,

crucificado corazón, crucificada voz que ha extraviado las letras de su nombre

y sólo queda en los labios un vinagre de siglos.

Subo y bajo la cruz y no Te encuentro no estaba la paloma del milagro

y me refugio en el desván, donde reposan las historias rotas.