Corrupción en partidos políticos.

Lamentablemente, vemos continuamente en los medios de comunicación que muchas personas que están o estuvieron en algún partido político con un cargo dentro del mismo, salen siendo millonarios al dejar de ocupar ese puesto, que ostentaron, lo ideal es que económicamente salieran teniendo lo mismo que cuando iniciaron; tanto de recursos económicos como de bienes e inmuebles.

No es correcto, que se abuse de los cargos públicos para enriquecerse y hacer negocio como si fuera una empresa privada, de lo que en realidad es, tampoco esa es la función de una persona que tiene un cargo en un partido político, de acuerdo a los estatutos de partido, ya que los partidos políticos se formaron con otra intención como continuación se nombra.

Un partido político se denomina como de interés público, con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya finalidad es promover la participación del pueblo en la vida democrática y hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público. También se contempla un listado de derechos y obligaciones de los partidos políticos. Entre los primeros, es participar en la preparación, desarrollo y vigilancia de los procesos electorales, así como recibir financiamiento, tanto público como privado, para el ejercicio de sus actividades.

Dentro de las obligaciones, los partidos contarán con padrones actualizados de afiliados, mismos que deberán entregar al Instituto Nacional Electoral; garantizarán las normas de equidad y género en sus órganos de dirección y en las candidaturas a cargos de elección popular; sostendrán, por lo menos, un centro de formación política; además, se abstendrán, en su propaganda política o electoral, de cualquier expresión que calumnie a las instituciones, a los partidos o a las personas.

Por otra parte, se establecen disposiciones en materia de transparencia y acceso a la información. Dentro de estas medidas, se contempla que los partidos deberán contar con un apartado específico dentro de sus sitios electrónicos con información actualizada sobre su normatividad interna; versiones públicas de su padrón de afiliados, informes de ingresos y gastos tanto ordinarios como de precampaña y campaña; los índices de sus expedientes clasificados como reservados, entre otros aspectos.

Si nos damos cuenta, un partido político realmente es una oportunidad para que cualquier ciudadano pueda participar y hacer acciones en mejora de los miembros de este y de la sociedad en general para una verdadera cultura democrática y no para hacer de recursos económicos, es momento de que las personas que tienen un cargo dentro de él tengan esa idea de hacer el bien común y no el bien personal.

Ojalá y en nuestro país, (México) lleguen personas con mentalidad positiva a dirigir partidos políticos viendo el bien público y el bien común, sino serán siendo desacreditados como se hace actualmente.

Nota: Cambiemos nuestra forma de pensar, para ver un cambio real.