CITA FICCIÓN

POR: TEODORO COUTTOLENC

(In Memoriam)

 

Imaginemos que la noche es clara; con discreción vestida,

alegre y fina, aprisionas con la mirada todo detalle.

Como con pena -porque no acabe este castillo creado en el aire-,

sonríes y tu música llena cada rincón y cada instante.

 

Sobre la mesa se posan tus manos nerviosas.

Para borrar toda sombra de tu faz y encender por momentos

en tus ojos una lumbre fugaz,

estallan a lo lejos los fuegos de artificio.

Tu palabra discurre candorosa; con fragancia de ficticios lugares,

el vino es delicado.

Te entrego la roja rosa de la ilusión y cuando ya alcanzo tu mano,

se deshace el humo de la ficción.

El alucinante nirvana se esfumó.

Extinguióse la luna, los artilugios luminosos disiparon sus huellas.

No había mesa con rosas ni vino, enmudecieron las estrellas

y tu sonrisa se apagó.

 

Así acabó el deleite: sin cita ni cena, sin música ni danza,

tampoco luces tenues ni charlas a la usanza de la corte del rey sol.

 

La fantasiosa historia cambio atroz su escenario:

la prosaica oficina, el oscuro mobiliario;

mas, de allá, de tras las Ánimas,

las voces de Xalapa, inalteradas, irradian

el sigilo de tu son.