ALPATLÁHUAC, EL OLOR A PÓLVORA QUE NO SE IRÁ.

Por: Miguel Olvera

Alpatláhuac, Ver. – Alpatláhuac huele a pólvora. De entre los trozos de cemento se asoman restos de cohetones regados por todos lados. Los vecinos sabían que se almacenaba pirotecnia en esta casa de Acolco, pero nadie quiere hablar.

El estallido se escuchó hasta Calcahualco. La tragedia llegó mucho más lejos. Una madre perdió a dos hijos y ella se encuentra herida de gravedad. El padre de los menores está trabajando fuera imposibilitado para ayudar.

Elementos de la Guardia Nacional restringen el acceso por seguridad, mientras Bomberos de Coscomatepec comandados por Vinicio García, así como Protección Civil de Alpatláhuac y Coscomatepec coordinados por Juan Moreno Avelizapa, inspeccionan minuciosamente la vivienda para descartar la existencia de mas pólvora.

El reportero busca a los vecinos que cuentan que escucharon el estallido, bajo grabación afirman que estaban lejos, incluso en Coscomatepec, nadie quiere ser considerado como testigo de la tragedia.

Las viviendas en un radio de 200 metros están heridas, los cristales de sus ventanas cayeron hechos pedazos convirtiendo a la colonia de Nuevo Chicola en una zona de guerra.

La ropa de Miguel y Diego de Jesús permanece amontonada afuera de la casa. A un costado, un muñeco propiedad de Guadalupe queda desamparado mientras su dueña permanece internada en un hospital.

Conforme pasan las horas una a una de las familias regresan a sus hogares y empiezan a limpiar en medio de un silencio que incomoda en medio de miradas serias que en otras circunstancias saludan alegremente al visitante.

Dentro de la casa de material quedan regados platos, vasos, un estéreo que ya no volverá a sonar. Afuera, en las calles de Alpatláhuac el luto es colectivo, mientras tanto la vivienda destruida será una advertencia que con la pólvora no se debe jugar.