En Salud, primero lo importante, luego lo urgente.

Por Mouris Salloum George

Para tratar de hacernos entender, acotamos: La urgencia responde a la inmediatez, de lo que se colige que las respuestas pueden ser reacción pasajera. Lo importante se reflexiona, se analiza y se resuelve con miras al mediano y largo plazo.

El reporte de anoche informa que, en México, el Covid-19 ha acumulado 408 mil casos de contagio: Poco más de 45 mil muertes. (Por ahí andan algunos sabuesos que fabrican opinión pública consultando a matemáticos para que   les hagan ecuaciones de las muertes excedentes, a fin aventurar con sus cálculos “una suma real”.  Esta sería la verdad, sólo la verdad y únicamente la verdad, no la de López-Gattel.)

En la jornada informativa de ayer, participó el titular de la Secretaría de Salud, Jorge Alcocer Varela. De su exposición, nos parece relevante un deslinde, no precisamente semántico.

Ordinariamente -en tratándose de Presupuesto gubernamental-, los estadígrafos que lo proponen y los que lo ejecutan suelen hablar de gasto público.

En la presentación anual  de los Criterios de Política Económica, las gráficas de la distribución presupuestal por áreas o sectores reservan un casillero para el capítulo de gasto corriente, cuyo más alto porcentaje se aplica al pago de servicios personales. Por supuesto, la Secretaría de Salud es expuesta a esta inercia.

Los detractores de las políticas públicas -invariablemente los voceros de los intereses empresariales privados- orientan su contumacia a la crítica del gasto del Estado, que consideran improductivo; a decir verdad, para algunos efectos, no les falta razón.

Inversión en Salud con visión de largo aliento

La cita del doctor Alcocer Varela obedece a que, en su comparecencia  de anoche, le dio grado de prioridad a la inversión en Salud. Toda inversión se hace con visión de futuro.

La referencia la tomamos del anuncio de que México está atento a los informes de la Coalición de Innovaciones en Preparación de la Epidemia, que monitorea la producción de vacunas; para el caso, contra el Covid-19, a fin de tener acceso a su adquisición.

A tal propósito, conforme el costo de producción y el precio de venta de esos hallazgos científicos, México, declaró el funcionario, ha tomado providencias presupuestales para no quedar fuera de la oferta.

De inversión pública en Salud tratamos, pues. No es asunto de poca monta: Después de todo, en esa asignatura está la formación y protección del capital humano.

Se superan contingencias con investigación en Ciencia y Tecnología

Como en el caso del coronavirus, es potencialmente probable que un nuevo hongo, bacteria o virus ataque por sorpresa. En los países en que -con independencia del volumen de población- se ha logrado el control y la contención de los contagios, este resultado deriva de que los gobiernos han privilegiado en sus presupuestos públicos la formación de talentos en las áreas de investigación científica y tecnológica.

México no ha carecido ni carece de talentos; pero los exporta. Es llegada la hora de que el Estado mexicano revise sus criterios económicos-presupuestales y rescate a las universidades públicas, los planteles politécnicos y los propios centros e institutos creados y subvencionados por el gobierno, para que desarrollen Ciencia y Tecnología, no sólo para el sector Salud, sino para todo el conjunto de sectores a los que se tiene sometidos a tal precariedad, que el gasto sólo sirve para solventar el pago de nóminas. Vale.

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