Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

A 88 años del atentado. El crimen del Padre Camo.

* Fatídico 9 de junio de 1931 en Chavaxtla.

Por Miguel Ángel Flores Rodríguez.

Corría el año de 1931 y el país no terminaba de convulsionarse, recién había terminado la revolución, los resabios de la llamada Guerra Cristera resurgían donde menos se pensaba y los agraristas y anticlericales tomaban fuerza en algunos estados auspiciados por sus gobernadores como Adalberto Tejeda en el Estado de Veracruz o Tomás Garrido Canabal en Tabasco.

La persecución de Garrido contra los católicos incluyó la muerte de sacerdotes, clausura de todas las iglesias en Tabasco, obligar a los sacerdotes a casarse y la prohibición del uso de la cruz en las tumbas. Todos los sacerdotes que no contrajeran matrimonio fueron puestos fuera de la ley en el estado y sus vidas estuvieron en riesgo.

Cosas similares ocurrían en Veracruz, pero además la violencia se recrudecía por los movimientos agraristas que eran fomentados desde el gobierno al grado tal que el mismo gobernador dotaba de armas a los grupos que con tal de verse favorecidos formaban grupos de apoyo al gobernador secundando sus acciones anticlericales y de hostilidad a los católicos.

Esto que contaré ocurrió un día 9 de junio del año que se menciona al principio, el sacerdote José de Jesús Camo era párroco de la Colonia Manuel González y en aquella ocasión había acudido a la comunidad de Peregrina, congregación de Chavaxtla, a oficiar una misa y realizar unas primeras comuniones.

Al pardear la tarde montó en su caballo y tomó el camino de retorno a su parroquia, más su destino ya estaba marcado.

Desde hacía un buen rato se habían apostado en la entrada de Chavaxtla, en la desviación que se dirige a La Peregrina un grupo de aproximadamente ocho hombres entre los que se encontraban los hermanos Laureano, Isauro y Luis Castelán Martínez, todos oriundos de Chavaxtla y todos violentos anticlericales y perseguidores de la religión.

Entre risotadas y escupitajos bebían alcohol y fumaban confiados en que su plan daría resultado, no hacía falta mucha planeación, el lugar en donde estaban era la única salida por donde tenía que pasar el sacerdote quien, ajeno a lo que se maquinaba, avanzaba a paso lento sobre su cabalgadura en el difícil y pedregoso camino.

La tarde era muy calurosa como corresponde a esas latitudes y por una razón que nadie se ha explicado el sacerdote avanzaba completamente solo.

Los hombres escucharon el avance de la cabalgadura a la distancia y haciendo solo algunas señas cada uno se fue a apostar al sitio que previamente habían escogido.

El cura avanzó ajeno al peligro que le amenazaba y cuando menos lo esperaba se escucharon los disparos dirigidos a su humanidad.

El padre cayó de su caballo con algunos disparos en el cuerpo mientras que su cabalgadura salió corriendo con algunas heridas también.

Todo sucedió tan rápido que no hubo manera de defender al cura.

Los hombres se miraron entre sí como sorprendido por haber realizado tal acción que no atinaban a moverse, solo Laureano se aproximó con un revolver para rematar al hombre herido.

Fue entonces que el padre Camo levantó la mano con el instinto de protegerse diciéndole al matón:

-Ya no me pegues hijo.

Su súplica fue inútil, el hombre accionó su arma y cuenta la tradición que los plomos no atravesaron la mano del sacerdote, que todas las balas quedaron en su palma.

Fue entonces que una mujer cuyo nombre ha quedado en el olvido, al darse cuenta de la agresión al sacerdote, corrió y se aventó sobre el herido cubriéndolo con su cuerpo.

Entonces, aquellos sanguinarios, tomaron palos de café para golpear a la samaritana hasta causarle la muerte.

Creyendo muertos a los dos, los hombres emprendieron la retirada.

Cuentan quienes llegaron después a auxiliar al padre y a la mujer que en los maderos de café se quedaron impregnados trozos del cerebro y cabellos de aquella mártir.

La señora estaba muerta pero el sacerdote se encontraba con vida.

Fue trasladado a Huatusco peo no pudo restablecerse de sus terribles heridas y entregó su alma el día 19 de junio de 1931 a las 14:15 de la tarde.

El padre José de Jesús Camo era nativo de Totutla y había nacido el 16 de abril de 1875.

Su sepelio se realizó al día siguiente desatándose un zafarrancho tan violento que dejó muchos muertos pero esa… es otra historia.

Comparte este artículo....