El alma de la madre y el niño que deambulan en el panteón.

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Por Roberto Vázquez Galán

Huatusco, Ver.- Si hablamos de mitos y leyendas, dónde se comenta de apariciones paranormales, el lugar más indicado de referir es en el Cementerio Municipal; lugar donde el velador nos relató que un niño cayo en el zanjón, quedando su cuerpo flotando en las aguas negras, yace sin vida y su madre al localizar a su hijo por la impresión, esta también perdió la vida y se dice que desde entonces ambos deambulan en busca del descanso eterno entre el campo santo.

A quien no, desde niños sus abuelos, sus papas o hermanos, comenzaron a contarles leyendas de terror que relacionen a los cementerios, como por ejemplo apariciones de almas, siluetas demoniacas, o el resucitar de los muertos; sin embargo; estos rumores al paso de los años se vuelven realidad, ya que cada vez son más personas, las que aseguran ser espectadores de una situación fantasmal.

Al respecto, este medio realizó una entrevista al velador del Cementerio Municipal, quien nos comentó: que aproximadamente hace ocho años, una mujer con un niño visitó a un ser querido cerca de las cinco de la tarde, el júbilo y la risa del pequeño no hacia esperar por realizar las labores de limpieza en la tumba, mientras la voz de la mujer enternecedor le dijo: “Buenas tardes señor, con su permiso”.

El señor platicó, que solo logró ver cuando la mujer comenzó a limpiar la tumba con mucha paciencia y sentimiento colocando flores, de todos los colores, pintando las lapidas al tiempo que tarareaba una canción que contagiaba de su alegría.

El pequeñito con un carrito merodeaba cada parte del Campo Santo, sin percibir en qué lugar se encontraba, al parecer el niño era muy valiente, puesto que entre más se alejaba de la presencia de su madre, a él no parecía importarle, ya que se veía concentrado en jugar y nada más, bajo la inocencia de una vida que comienza a experimentar nuevas emociones.

Pero la madre, al finalizar su labor, se percató que su hijo no estaba a lado suyo y ni escuchaba sonidos que su hijo estuviera jugando o por lo menos sollozando en un lugar oculto, por lo que comenzó a buscarlo entre las tumbas y lapidas, pero no logro verlo.

El entrevistado comentó que, en punto de las seis de la tarde, era el horario de cerrar el Cementerio, pero nunca ubicó que la mujer y el niño habían salido de la zona, por lo que comenzó a buscarla en todos los lugares, hasta al costado del despeñadero de aguas negras. Minutos más tarde, la madre desesperada le pidió ayuda comentando que había extraviado a su hijo.

Rápidamente inició a buscarlo en toda la periferia, pero a unos cuantos metros del zangón, en la profundidad, vio al niño encima de un tronco, y al descender al peñasco, solo confirmó que este ya no contaba con sin signos vitales; posteriormente lo subió a la superficie y al darle la noticia a la madre, esta murió de un paro fulminante en el corazón.

Desde entonces, las personas han testificado que alrededor de las cinco de la tarde, una mujer les aparece a unos cuantos metros del peñasco, pidiendo ayuda para encontrar a su hijo, y este al localizarlos se le puede ver su rostro de calavera y la madre siniestrada, por lo que salen corriendo del lugar con temor de regresar algún día.

“Las autoridades municipales de aquel tiempo, me dijeron que cerrara el panteón en los horarios de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, hasta que buscaran la manera de resolver la situación, porque podría causar psicosis entre los huatusqueños, y al pasar de las semanas vino un obispo a santificar la zona de la Catacumba, y esto parece que ha dado resultados para que la mujer y su hijo tuvieran el descanso eterno”.

“Ya tengo más de 80 años, y aun estoy aquí cuidando este lugar, ya que es parte de mi vida, por tal motivo, puedo asegurar que la madre y el niño aun deambulan en la periferia, porque lo he presenciado y las personas que arriban al Campo Santo la han visto, incluso se llega escuchar su llanto, pidiendo su descanso en el más allá”, finalizó el anciano.

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