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Reflexión de Semana Santa.

Por Roberto Vázquez Galán

Semana Santa, semana de reflexión que finaliza el domingo de la Ascensión del Señor, donde se elevó al cielo en cuerpo y alma a sentarse a la diestra de Dios Padre, ya por el viernes después de decir ¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Espiró, perdonando a quienes lo maltrataron, y sus vestiduras fueron jugadas a los dados por los romanos, poniendo vinagre en sus labios al pedir agua; en casi todos los pueblos del mundo se vive en carne propia la pasión de Cristo, la religión en todos los tomos e idiomas pide a todos los fieles se aproximen más a la Iglesia de Dios.

Ahora en estos tiempos tan problemáticos, en que se han perdido los valores humanos y agravado la crisis, ya casi el ser humano no cambia su corazón hacia los valores espirituales, de nada sirven los cambios sociales y promover el bien común hacía la paz, la justicia, la dignidad y a la libertad.

Cristo al ser vendido en 30 monedas de plata por Judas Iscariote y al besarlo le dijo, ¿Con un beso entregas al hijo del hombre?, al ser interrogado dijo: “Yo soy el salvador, para ese propósito nací y para ese propósito vine al mundo, para dar testimonio de la verdad y sólo aquí, quien esté abierto a la verdad podrá escuchar mi voz; quedando tumefacto, le preguntó a Poncio Pilatos ¿Y qué es la verdad? ¿No sabes que la única verdad, es que tengo poder para ajusticiarte o dejarte libre? Contestándole, -ninguno de tus poderes puede dañarme a menos que mi padre te lo otorgue-, preguntándole ¿Quién eres? -En verdad te digo que soy Dios, Dios que vino a redimir al mundo-.

La multitud pidió la libertad de Barrabas por la de Jesús, ante tal caso dijo Pilatos; “Yo me lavo las manos”, mandándolo al cautiverio, donde lo azotaron, dándole una caña como su cetro y poniéndole una corona de espinas dijeron: “Jesús el Rey de los Judíos”, rumbo al monte del calvario cayó tres veces; así como Pedro su discípulo lo negó tres veces, ya que anteriormente Jesús le había dicho que después de su negación cantaría el gallo.

Quienes acompañaron a Jesús al sacrificio fueron Dimas y Gestas, este último le dijo: “Tu qué dices ser el salvador, sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros”, riéndose y mofándose los romanos le decían lo mismo. Dimas al escuchar, dijo a Gestas, “Nosotros somos culpables, debemos pagar; pero él es inocente ¿Tú no tienes temor al credo, ni aún con lo que estamos pasando?” Y dirigiéndose al Nazareno dijo: “Señor cuando estés en tu reino, acuérdate de mí”, Jesús con su mirada triste y congojada en su semblante por su suplicio, le contestó: “En verdad te digo, que desde hoy estarás conmigo en el paraíso”.

Jesús murió para redimir los pecados de la humanidad, dando muestra de su amor.

Reconozcamos nuestros errores, para ser mejores seres humanos, para que el sacrificio de Jesucristo no sea en vano.

Estamos en el año 2019, los tiempos han cambiado, se ven muy difíciles, estamos plagados de malas costumbres, adicción a las drogas, estamos acabando con el mundo, y es justo que sigamos normas de conducta y amor para que tengamos un futuro mejor, como nos las enseñó Jesús.

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